Jamón ibérico de bellota, merecida fama mundial | CARRASCO IBÉRICOS
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El jamón ibérico de bellota: embajador de nuestra cultura

El jamón ibérico de bellota se ha convertido en uno de los embajadores de la cultura y la gastronomía española en todo el mundo (algo que no nos extraña en absoluto). Inimitable y por lo tanto único, ya que para su elaboración se utiliza una raza de cerdos original de  la Península Ibérica. Y si hablamos del jamón ibérico de bellota de Carrasco Ibéricos, la singularidad de este manjar se multiplica, pues en Carrasco poseemos nuestra propia raza de cerdos ibéricos gracias al trabajo de años de selección de diferentes linajes ibéricos. Pero ¿qué hace tan especial a esta raza?

La importancia de la situación geográfica

Extremadura posee la mayor concentración de alcornoques y encinas no solo de España, sino también de Europa, lo que la convierte en el enclave perfecto para la cría de cerdos Ibéricos. Por ese motivo, en Carrasco, elegimos nuestra dehesa en Jerez de los Caballeros —en la provincia de Badajoz— donde nuestros cerdos ibéricos se pasean entre las encinas.

Este enorme encinar permite que los cerdos se nutran con el ingrediente clave: las bellotas. Las favoritas de los cerdos de Carrasco Ibéricos son las más dulces y  grandes, y cuando decimos que son sus preferidas no exageramos, ya que llegan a comer más de 10 kg diarios durante la época de montanera (temporada del año entre noviembre y marzo en la que se produce la caída de las bellotas y tiene lugar el engorde natural del animal).

Jamón Ibérico de Bellota Carrasco, cortado en finas lonchas

De “cerdo”, poco

“Sudar como un cerdo” o “ser un cerdo” son expresiones relacionadas con la falta de higiene y, sin embargo, no tienen nada de ciertas. De hecho, estos animales son cualquier cosa menos poco higiénicos. Su anatomía hace que los cerdos sean incapaces de sudar (la raza de Carrasco Ibéricos se caracteriza por tener poco pelo e incluso ninguno), por lo que el motivo por el que les encanta retozar en lodo fresco no es otro que el de refrescar su cuerpo para regular su temperatura y para evitar posibles quemaduras del sol.

Además de limpios, son bastante organizados, pues separan las zonas que eligen para dormir de las de comer y detestan que cualquiera de ellas esté sucia. Estos puristas del orden necesitan bastante espacio para poder hacer eso, pero la dehesa de Jerez de los Caballeros está preparada para satisfacer las necesidades de sus “inquilinos”: el espacio que hay permite que cada cerdo tenga más dedos hectáreas para campar a sus anchas.

Cerdos Ibéricos de bellota Carrasco, en la montanera

El tiempo: otro de nuestros ingredientes clave

Para Carrasco, cada paso cuenta, por eso damos tanta importancia a la calidad de vida de nuestros cerdos. Su alimentación y el entorno en el que están son claves para obtener un jamón ibérico de bellota de calidad, pero eso solo es la primera parte de un minucioso proceso.

El tiempo es otro de los factores clave para Carrasco Ibéricos, tanto en la crianza de nuestros cerdos, que viven entre 14 y 18 meses hasta convertirse en cerdos grandes y fuertes como en el proceso de curación de los jamones de Carrasco Ibéricos. Para esta fase cambiamos de localización en busca de las mejores condiciones para la curación: nuestros secaderos están en Guijuelo (Salamanca), donde nuestros jamones pasan entre 36 y 48 meses recibiendo lo mejor de la climatología de la zona: el viento frío y seco del invierno y caluroso en verano de las sierras de Gredos y Béjar.

Jamón ibérico de bellota Carrasco, en finos cortes

Jamón ibérico de bellota: placer sensorial

Lo mejor de todo este proceso es el final. En este caso ya no es necesario estar en Guijuelo o Extremadura, pero sí dejarte llevar por tus cinco sentidos, porque el jamón ibérico de bellota de Carrasco Ibéricos activa cada uno de ellos:

  • Vista: su color rojo brillante y sus vetas en tonos cerezas hacen que su corte sea tan llamativo como irresistible.
  • Olfato: cierra los ojos para percibir la dehesa, pero también el aroma a chocolate, a nuez, a frutos secos y a caramelos. Un aroma único.
  • Tacto: jugosidad, untuosidad, ternura y delicadeza. Nuestros jamones son la prueba de que este producto no ha de estar duro para ser de calidad.
  • Gusto: con todos los anteriores plenamente activados, empezarás a salivar sin ni siquiera haber probado el jamón. Pero una vez lo hagas: felicidad, umami, regusto… Todos los puntos de tu lengua se activarán con su punto bajo de sal, ya que su sabor es algo más dulce y largo.
Un jamón ibérico de bellota Carrasco

Creemos que después de leer este artículo te habrás vuelto un poco más experto/a en el jamón ibérico de bellota y, sobre todo, estamos seguros de que estás deseando disfrutar de él con tus cinco sentidos.

Más información sobre jamón ibérico de bellota Carrasco aquí.

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